Y de pronto pasa algo que viene a desarmar mi gran fortaleza de felicidad... y otra vez volver a levantar los cimientos para no irme hasta el fondo como me suele suceder.
Hoy no tengo ganas de nada,
absolutamente nada
salvo un buen trago
(demonios debo estar grave)
Ya somos dos..!
ResponderEliminarEs terrible cuando en un minuto estás hasta arriba de la montaña, en la mera cima... y al minuto siguiente estás ahogándote en el océano...
ResponderEliminarAsí me siento a veces y lo recordé gracias a tu post.
¡Gracias! :[
Me gusta tu blog.