Regresar a la inestabilidad de tus caprichos es un lujo que no me puedo permitir a estas alturas del partido. Prestar oídos a tus reclamos estúpidos como si fueras el centro del universo. He dejado que me lastimes por tanto tiempo y ya no quiero, no más. Me libré de las noches en vela oyendo tus gritos y llorando tus lágrimas. Me libré de tus chantajes emocionales por tus pequeños favores que nadie te había pedido. Me libré de la angustia de verte morir cada día, todos los días. Me libré (casi) de tu dominio. Pero no me puedo liberar de los estragos que deja tu furia cada vez que te conviertes en tormenta. No me puedo liberar del miedo que me genera ver tu despiadada destrucción contra ella. No me puedo borrar de la mente sus súplicas mudas por que todo acabe y el inmediato perdón por pensar en ello. Estoy cansada como todos de tus desplantes, estoy cansada como todos de tus achaques. Estoy cansada, estoy harta, de sentirme culpable por querer que todo termine...
Ahora sólo me queda esperar que tu silencio termine, esperar que tu mente no este tramando algo para vengarte, que no tenga que llorar tus groserías el "día cero". Tengo miedo.
se siente en el aire,
lo percibes?
ese aroma,
incofundible,
esa chispa...
deseo
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