lunes, 24 de agosto de 2009

no me gustan los viernes (sacando traumas)

Recuerdo que de niña no me gustaban los sábados, me podía ansiosa al llegar el sábado, no entendía por qué los reclamos, las malas caras, el dejar de hablarse. Después de 18 años mal viviendo los sábados, llegó la época de no tolarar todo el fin de semana. Mi vida era tolerable entre semana, pero los fines de semana era la muerte total, gritos, peleas, lagrimas... todo un coctel de ansiedad. Viernes en la noche y a disfrutar del último día "grato" de la semana; un tequila, un poco de música y algo de compañía.
Ahora todo es maravilloso, menos los viernes. Odio el viernes, y por primera vez en vida entiendo los reclamos de mi infancia. He conocido esa horrible sensación de vacío, de no existir. Lucho contra ese sentimiento, por no ahogarme en mis propias lágrimas. Lucho también para no volverme indiferente, porque estoy conciente de que el día que ya no me importe y que viva un viernes como si fuera cualquier otro día, todo se habrá perdido...

Hoy deseo sentir la lluvia travieza,
correteando por todo mi cuerpo,
para que al final del día sean tus manos
las que cubran mi cuerpo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario