Y tu sonrisa devuelve
a mi alma la tranquilidad perdida en una tarde de lluvia. Gotitas de colores
pigmentando mi mundo regalando matices irreales. Y el corazón se detiene un
segundo mientras el torrente de alegría se transporta a todo galope por mi
cuerpo, para al final azotarse en ese inmenso músculo creador de un sin fin de
matices, y hacerlo, otra vez, latir.
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